Siento que vivo dentro de una canción de Astrud pero lo peor es que Astrud me recuerda a C. El viaje a Asturias que fue maravilloso a pesar de mis temores. Cantábamos, gritábamos, a duo las canciones de Astrud en el coche.
A pesar de que era un cabrón. A pesar de que yo le quería pero no estaba enamorada de él porque él hizo todo lo necesario para que yo no pudiera nunca enamorarme de él. A pesar de saber siempre que no podría llegar más lejos con él porque aunque él sí que pudiera estar enamorado no quería que le hicieran daño otra vez y la mejor manera de conseguirlo era hacerlo él primero. A pesar de todo eso, tres años después sigo recordándole. Sólo fueron cinco meses, con dos rupturas entre medias hasta la tercera definitiva, y a pesar de haber sido tan poco tiempo me marcó. Y cuando me acuerdo de sus andares dando saltitos y balanceando el maletín, como el niño que va contento a la escuela, (cuando en el fondo estaba asqueado de todo) no puedo evitar echarle de menos. Cuando me acompañaba al autobus, se despedía de mi hasta el próximo día y sin darme cuenta me seguía y subía tras de mi en el bus, sólo por acompañarme la media hora de camino y teniendo que hacer él hora y media de viaje desde aquí.
El otro día soñé con él. O sobre él. Soñé que recibía un sms suyo en el que me pedía volver a vernos. Prometía que no se portaría mal. Que no aparecería S (su lado malo) y sólo estaría J (su lado bueno). Lástima que lo haya contado y así no se pueda cumplir.
