Hoy ha venido a casa L.
L. es amiga de mi madre. Tiene un año menos que yo (26) y ya lleva casada año y medio y tiene un bebé de seis meses.
26 años y ya si tienes sueño no es porque te hayas ido de marcha: tienes sueño porque a tu hijo le están saliendo los dientes y no deja de llorar por las noches.
26 años y tu cabreo no es porque tus coleguitas han decidido ir a ese bareto sin consultarte: tu cabreo es porque tu suegra pretende organizarte la vida.
26 años y ya no te preguntas que será de tu futuro, si te espera un nuevo trabajo, una nueva ciudad, un nuevo amor: ahora te preguntas a qué guardería llevarás al niño, si es mejor darle potitos de esta marca o de la otra...
26 años, eres tan joven...
Yo sinceramente, a mis 27 me siento una niña, no sé cuidar de mi misma, como para cuidar de una criaturita.
Me quedan tantas cosas por hacer, veo mi futuro tan incierto... Pero prefiero que sea así de incierto a tener un futuro cuadriculado, ya decidido, determinado por tu matrimonio y tu niño.
A veces me siento rara por no sentir insitinto maternal. Y lo peor no es eso, es que tampoco sé cómo comportarme ante un bebé, no me salen las típicas carantoñas, ajos, y demás monerías que se les hacen...
Seguro que con el tiempo cambio de idea y acabo teniendo hijos a los cuarentaytantos años, al límite de mi edad fértil y pareciendo más la abuela que la madre...
