P. siempre lleva las gafas sucias.
Tan sucias que siempre alguien le acaba diciendo que no entiende cómo puede ver con ellas.
Yo, que he llevado gafas gran parte de mi vida, le entiendo. Sé que a veces no te das cuenta de lo sucias que están hasta que te las quitas porque llega un momento en el que te acostumbras a ver entre la suciedad.
Lo mismo pasa con las miserias propias. Mucha gente no se da cuenta de sus propias miserias hasta que viene alguien y se lo dice porque ya se han acostumbrado a vivir con ellas.
Yo no soy de esas personas. Por desgracia tengo demasiado presentes mis propias miserias y la putada es que a pesar de ser tan consciente de ellas, cuando me las señala otra persona duele tanto o más que si no las conociera.
