Leyendo 'Ya no sufro por amor' de Lucía Etxebarria encontré una descripción casi exacta de la personalidad de rollodemierda:
El evasivo se siente incómodo a la hora de mantener relaciones íntimas o de amistad profunda. Le cuesta confiar en la gente y detesta la idea de depender de alguien, sea emocional o financieramente.
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Sin embargo, aunque estas personas dan poco, piden poco y huyen de la intimidad, esto no quiere decir, necesariamente, que algunos de ellos no deseen las tres cosas. Simplemente, se trata de estrategias defensivas debidas a que en el fondo esperan ser rechazados tarde o temprano.
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Les cuesta tanto manifestar sentimientos como presenciar manifestaciones ajenas.
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Evita el contacto físico, los besos y las caricias le molestan. [...] El amante evasivo huye del compromiso no porque no lo desee, sino porque en el fondo le da pavor ser rechazado o abandonado. [...]
Esta definición pertenece a la teoría del apego que determina que hay tres tipos de personalidades o comportamientos básicos en las relaciones: evasivo, ansioso y seguro.
Creo que en todas las relaciones que he tenido he sido segura. Pero rollodemierda, con su comportamiento evasivo, desata en mí mi lado ansioso. De modo que en relación con él soy ansiosa.
Y he aquí lo que el libro dice sobre las relaciones entre evasivos y ansiosos:
Evasivo + Ansioso
Un evasivo y un ansioso se embarcan en seguida en una relación ciclotímica, de altos y bajos, lo que algunos llaman "una relación apasionada" y que yo prefiero llamar, sencillamente, un infierno. Cada miembro de la pareja se sentirá a la vez atraído y repelido por el otro.
[...]
Cuando localizan a un ansioso, los evasivos se mueven de forma seductora y poderosa, y en un primer momento se mostrarán a su disposición. El ansioso, siempre en busca de amor, caerá en las redes inmediatamente. Pero en cuanto empiece a actuar como tal, es decir, en cuanto llame a todas horas y quiera quedar a diario, el evasivo se sentirá agobiado y se replegará, lo que dará pie a una persecución por parte del ansioso. Finalmente, el ansioso al ver que el evasivo no está a su disposición, abandonará la persecución, y será en ese precioso instante cuando el evasivo vuelva hacia el ansioso, cuyo acoso teme pero cuya admiración absoluta necesita. Y así, en un baile constante de persecuciones y huidas, la relación puede mantenerse durante mucho tiempo [...]
También refleja casi con exactitud lo que hay entre rollodemierda y yo. A él no le puedo cambiar. Pero lo que sí voy a tratar de cambiar es mi actitud hacia él. Voy a tratar por todos los medios de evitar que saque mi lado ansioso, porque él sea un inseguro no voy a dejar que me lo haga sentir a mi también.
Y eso es lo que he estado haciendo estos días, desaparecí para no tener que estar pendiente de él, y me sentí mucho mejor que nunca sin tener que estar pendiente del quedamos / no quedamos, me torea / no me torea.
Después de dos semanas de ausencia, decidí reaparecer como si nada. Ya me sentía con fuerzas suficientes para no hacer el tonto por él.
Después de hacerme pucheros (no me has contestado el mail -como que no me has dejado tú a mi mails sin contestar-, dónde te metes que no sé de ti, bla bla...) rápidamente hizo lo que yo quería: perder él el culo por quedar (siempre con una excusa de por medio, en este caso una exposición, nunca quedar por quedar).
Me sentí contenta porque al fin había conseguido lo que quería, quedar con él sin tener que andar 'suplicando' pero sabiendo que solo había sido así porque yo le había apretado las clavijas. Y que enseguida las cosas volverían a ser como siempre a no ser que yo siga desparecida, que mi victoria no era tal.
Finalmente el viernes nos vimos después de más de un mes.
Lo más parecido al sexo fue el pico que me dio de despedida. Vaya una mierda de folliamigo que tengo si no me vale para su propósito principal.
Eso sí, vuelvo a desaparecer y que me busque cuando quiera, que así estoy mucho más tranquila. (Salida, pero tranquila y en paz conmigo misma).
