4.3.05

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El lunes tuve que contenerlas casi todas, estaba en el trabajo. Después, inexplicablemente, desparecieron. Era muy extraño. Hoy han aparecido y las he soltado todas. Lo necesitaba. No es bueno guardarlas. Me sentía mal sin ellas, anestesiada, insensible. Y yo no soy así.
Ahora me siento mejor.



Las lágrimas también pueden ser hermosas