Las vacaciones llegan a su fin.
Aunque sea patético, casi que me alegro, demasiado tiempo libre para pensar, demasiado tiempo para darle vueltas a las cosas, para analizar cada palabra, cada gesto, cada situación.
Quizás el trabajo me ayude a no pensar tanto.
Por otra parte, como cada año, la vueltra tras las vacaciones me da la sensación de iniciar un nuevo año y me deprime. Me deprime porque no veo nada nuevo por delante, solo veo lo mismo de siempre, como si cada año fuera una repetición. Está en mis manos hacer algo por cambiarlo pero nunca sé qué, nunca sé cómo.
