Ya he vuelto de mi corto viaje.
Lo he pasado muy bien y he desconectado bastante pero ahora tengo por delante días y días para hartarme, para pensar, para reconectar, para comerme el tarro...
No puedo evitar pensar que si las cosas no hubieran cambiado, estos días ella y yo estaríamos con los preparativos de un viaje. Y por fin compartiríamos las dos botellas iguales que reservabamos para nuestro próximo viaje.
Perdida la esperanza de tomarla juntas acabaré por bebérmela sola a ver si así se me hace más ameno lo que queda de mes.
Hace un año me hubiera parecido inimaginable esta situación. Señoras y señores, bienvenidos al segundo verano más raro de mi vida.
