1.6.04

El espejo del alma

Le suelo encontrar a menudo, un par de veces por semana.
Mi primera reacción es pensar lo guapo que está y por segundos olvido todo lo que sé.
Por suerte, al momento recuerdo que hace ya cosa de un año miré detrás de esa cara bonita y lo poco que pude ver en unas horas me pareció tan feo que ya nunca quise volver a mirar.
El que dijo que la cara es el espejo del alma no sabía lo equivocado que estaba.
La ciudad está llena de lobos disfrazados con piel de corderos. De libros de contenido insulso vestidos con cubiertas de precioso diseño. De personas como él.
Pero a mi, ya no me engaña.