.. y hace olvidar los malos rollos.
Deberían recetar los conciertos, por prescripción facultativa.
Ayer entre lo de Ella y otras cosas estaba de mala leche y en vez de pensar en el concierto de Elefantes que me esperaba solo podía ponerme más malhumorada pensando en que tenía que ir a la carrera para subir a casa y luego a toda velocidad volver a bajar a Madrid para el concierto.
(Aquello que decía el otro día, los pesimistas somos así, en vez de pensar en lo positivo -concierto-, me concentraba en pensar en lo negativo -mi asqueroso día, mi asqueroso humor, el asqueroso tráfico-)
Para rematar el día los elementos (es decir, el transporte público) se pusieron en mi contra.
Pero todo tuvo su recompensa, el concierto fue increible.
Nunca los había visto en directo y me sorprendieron porque los imaginaba más sosos, con menos fuerza.
Las dos primeras canciones sí resultaron frías pero a la tercera empezó a caldearse el ambiente y Shuarma a ganarse al público hasta llegar a poner a todo el teatro en pie con 'Piedad' (Conste que odio los conciertos en los que tienes que estar sentada, necesito moverme para sentir la música).
Lástima que la estrella invitada para cantar temas de Bushido no fuera Bunbury (o que hubiera ido para cantar Azul) pero me sirvió para conocer a Morti que también cantó genial.
En fin que salí de allí impresionada, quizás porque no había esperado tanto de este concierto como de otros y lo que encontré superó en mucho mis expectativas.
Así, ahora puedo decir que hay días negros en que todo sale mal que acaban terminando muy bien.
