Si la película es buena, la novela es mil veces mejor. Consigue que te pongas en el lugar de la protagonista, y entiendas a la perfección sus miedos, sus inseguridades, su dolor...
Quizás también la he entendido tanto porque me puedo identificar fácilmente con la situación.
He estado en varias relaciones que no eran relaciones de dos, sino tríos, él, yo, y el fantasma de su relación anterior.
Y es muy difícil luchar contra un fantasma. Contra una persona de carne y hueso te puedes enfrentar o te puedes rendir, pero contra un fantasma...no puedes luchar contra él, pero tampoco puedes dejarte vencer por algo que no existe, que no se ve, que no se toca.
Y sé que es inevitable que ante una nueva relación comparemos cada gesto, cada situación, con las relaciones anteriores o al menos con las que nos han marcado. Pero una cosa es eso y otra cosa es dejar que el pasado inunde el presente.
Todos tenemos nuestros fantasmas del pasado (yo por ejemplo, nunca me sentiré querida mientras no me quieran como me quiso S.) pero debemos dejarlos aparte, en un mundo de sombras, para que no puedan empañar la felicidad del presente. Yo creo que lo he conseguido, pero por desgracia he ido a dar con varias personas que no son capaces de ello.
Aquí va un fragmento del libro que me gustó mucho en el que la Sra. Danvers pone en su boca todos los temores de la nueva Sra. de Winter (pobre, todo el libro tan lleno de Rebeca que nunca llegamos a saber su nombre):
Es inútil ¿verdad? Nunca la podrá vencer. Está muerta, pero aún manda aquí. Ella es la señora de verdad, y no usted. La sombra, el fantasma... es usted. A quien olvidan y dan de lado y rechazan... es a usted. ¿Por qué no se va de Manderley? ¿Porqué no se marcha usted?
