A veces, cerrar los ojos a la realidad, dejarse llevar, disfrutar del momento es lo mejor que se puede hacer.
Ayer valió la pena.
Hoy me he despertado sin remordimientos, sin el vacío que esperaba encontrar y hasta de buen humor (cosa insólita sobre todo teniendo en cuenta que he dormido solo 4 horas).
Tengo muy claro que todo fue un espejismo en medio del desierto, pero a veces un espejismo, una mentira, te da fuerzas para continuar adelante.
