No sé porqué pero suelo ser la 'escogida' para la revelación de todo tipo de secretos y confidencias.
Creo que es porque se me da bien escuchar, trato de ponerme en el lugar de quien me habla para entender las cosas desde su punto de vista, y cuando me piden silencio me quedo muda como una tumba.
Pero a veces, los secretos son cargas demasiado pesadas. Quizás es una manera de que quitarse peso de encima traspasándome un poquito a mi. Y como se me acumulen se me van a acabar cayendo (porque no dejaré que me aplasten).
Agradezco mucho que confien en mi pero eso no quita para que me sienta incómoda.
Ahora yo le tengo que mirar todos los días a los ojos, sabiendo lo que sé, y disimulando que no lo sé.
Y soportar todos los días sus miradas tratando de averiguar si lo sé o no lo sé porque le pidió que no me lo contara y ella no quiere reconocer que me lo ha contado.
