Ella lo está pasando muy mal.
Creía que ya había agotado sus lágrimas pero no puede parar de llorar.
Por las noches le cuesta mucho conciliar el sueño y se despierta varias veces, siempre pensando en lo mismo.
Dice que ya no tiene fuerzas para seguir adelante.
Tomó una decisión (que le costó también mucho sufrimiento) y ahora se arrepiente de ella. Se siente estúpida por haber actuado así (cuando esa decisión, en ese momento, era lo único posible, la única opción).
Hoy la he oido más desesperada que nunca.
Y yo me desespero casi tanto como ella porque no sé ya qué más puedo hacer, qué más puedo decirle, cuando ya se lo he dicho todo, cuando ya he hecho todo.
