Hoy ha sido un día interesante. La alcaidesa de mi prisión (ellos lo llaman trabajo) ha ordenado a los carceleros de planta que nos reunan. Nos han impuesto nuevas restricciones. No he podido callarme. Mis dos compañeras de celda tampoco. El pasmao, como era de esperar, se ha quedado calladito y sin protestar, no vaya a ser que la carcelera le mire mal. Eso sí, cuando ella no estaba sí que ha opinado. Está claro que es más fácil que protesten los demás y tú quedes como el preso más obediente a ver si te reducen la condena por mal comportamiento. Y si luego las protestas sirven para algo tú también lo consigues y sin haberte pringao lo más mínimo.
El caso es que no vamos a conseguir nada por haber protestado pero.. lo agusto que me he quedao...¡¡¡¡
